Por qué se hace

La congelación de óvulos puede ser una opción si no estás preparada para quedarte embarazada ahora pero quieres asegurarte de que puedes quedarte embarazada más adelante.

A diferencia de la congelación de óvulos fecundados (criopreservación de embriones), la congelación de óvulos no requiere esperma porque los óvulos no se fecundan antes de ser congelados. Sin embargo, al igual que con la congelación de embriones, tendrás que utilizar fármacos de fertilidad para que ovules y produzcas varios óvulos para su extracción.

Puedes considerar la congelación de óvulos si:

Tienes una enfermedad o circunstancia que puede afectar a tu fertilidad. Por ejemplo, la anemia falciforme, enfermedades autoinmunes como el lupus y la diversidad de género, como ser transgénero.

Necesitas tratamiento para el cáncer u otra enfermedad que pueda afectar a tu capacidad para quedarte embarazada. Algunos tratamientos médicos, como la radioterapia o la quimioterapia, pueden perjudicar su fertilidad. La congelación de óvulos antes del tratamiento puede permitirte tener hijos biológicos más adelante.

Te estás sometiendo a una fecundación in vitro. Al someterse a una fecundación in vitro, algunas personas prefieren la congelación de óvulos a la de embriones por motivos religiosos o éticos.

Deseas conservar óvulos más jóvenes ahora para utilizarlos en el futuro. Congelar óvulos a una edad más temprana puede ayudarte a quedarte embarazada cuando estés preparada.

Puedes utilizar tus óvulos congelados para intentar concebir un hijo con el esperma de tu pareja o de un donante de esperma. El donante puede ser conocido o anónimo. El embrión también puede implantarse en el útero de otra persona para que lleve el embarazo (portadora gestacional).