Te ayudamos a entender esta prueba médica, que examina los espermatozoides del hombre antes de iniciar un tratamiento de reproducción asistida

Cuando una pareja acude a un especialista en reproducción asistida, el primer paso es obtener un diagnóstico preciso de su fertilidad. En esta fase intervienen los dos miembros de la pareja, y el examen médico de la mujer es tan importante como el del hombre. En su caso, el seminograma, o análisis de semen, es la prueba más habitual.

El seminograma es un estudio básico de una muestra de semen obtenida por eyaculación que ayuda a definir el potencial de fertilidad del hombre”, explica la doctora Marta Trullenque, especialista de la Clínica Eugin. “Se trata de una prueba para evaluar la calidad del esperma según los valores de referencia establecidos por la Organización Mundial de la Salud en 2010”, añade. A continuación, te damos las claves para interpretarlo correctamente.

1. La confirmación de los resultados

En primer lugar, hay que tener muy claro que los resultados pueden variar de una prueba a otra. Por ello, es aconsejable realizar un segundo análisis entre uno y tres meses después del primero. Así, se pueden confirmar los resultados, sean positivos o no.

2. Valores de referencia

Los valores que se detallan en el seminograma son los siguientes

– Volumen: una muestra obtenida de un eyaculado se considera normal cuando la cantidad de espermatozoides es igual o superior a 1,5 mililitros.

– pH: mide la acidez o alcalinidad de la muestra y debe ser igual o superior a 7,2. Las alteraciones pueden indicar un mal funcionamiento de la próstata o de las vesículas seminales.

– Concentración de espermatozoides: es el número de espermatozoides por mililitro y se espera que sea de 15 millones o más por mililitro.

– Número total de espermatozoides: en una muestra normal hay al menos 39 millones de espermatozoides. Aunque se estudie este valor, la concentración de espermatozoides es mucho más significativa.

Movilidad: determina la movilidad de los espermatozoides y se clasifica en tres tipos:

-Movilidad progresiva: capaces de progresar en su avance y, por tanto, atravesar las trompas de Falopio y llegar al óvulo.
Motilidad no progresiva: no progresan en su avance y se mueven en círculos.
-Inmóviles: no pueden moverse de ninguna manera.

Según la OMS, es preferible que al menos el 32% de los espermatozoides presenten una motilidad progresiva.

– Vitalidad: indica el porcentaje de espermatozoides vivos en el eyaculado, que debe ser igual o superior al 58%.

Leucocitos: una muestra considerada normal no debe contener más de un millón de leucocitos o glóbulos blancos por mililitro. Un exceso puede indicar una infección.

Otros factores que se tienen en cuenta son la morfología (al menos el 4% de los espermatozoides deben tener la forma aceptada como normal), el aspecto (la muestra debe ser homogénea y de color gris-opalescente) y la viscosidad (si es muy elevada, puede dificultar la movilidad de los espermatozoides).

Es importante recordar que, aunque los resultados no sean satisfactorios, sigue habiendo posibilidades de quedarse embarazada, aunque sean menores. “Y, al revés también, un recuento de espermatozoides normal no garantiza el embarazo”, señala el doctor Trullenque.

3. Posibles patologías

En términos médicos, si los resultados de la prueba son positivos, hablamos de normozoospermia. Cuando hay variaciones significativas, podemos encontrar casos de azoospermia (ausencia de espermatozoides en el eyaculado), oligozoospermia (concentración de espermatozoides por debajo del valor de referencia) y necrozoospermia (cantidad de espermatozoides vivos inferior al valor de referencia).

La astenozoospermia merece un capítulo entero para ella por ser “la patología más común” en palabras del especialista Eugin. En estos casos, la movilidad de los espermatozoides está por debajo de los valores estándar, lo que dificulta su llegada al óvulo y su fecundación.

Reproducción asistida: soluciones

Incluso ante este tipo de disfunciones más severas, la reproducción asistida ofrece tratamientos para lograr el embarazo con los espermatozoides de la pareja, salvo en algunas situaciones muy extremas de azoospermia o aspermia. Cuando realmente no es posible utilizar los espermatozoides de la pareja, siempre existe la opción de utilizar esperma de donante para inseminar a la mujer.

“En cualquier caso, la probabilidad de lograr un embarazo no depende sólo de los resultados del seminograma, que maneja valores de referencia que no son necesariamente definitivos”. El historial médico de ambos, la edad de la mujer o el tiempo que llevan intentando quedarse embarazados son factores determinantes que completan el mapa de fertilidad de una pareja.